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Astrología
Del Mundo del esoterismo

Tradiciones en agosto

Llamado antiguamente Sextilis, agosto, sexto mes del año astrológico y del viejo calendario romano, debe su actual nombre al emperador Octavio Augustus. El Sol, regente de Leo, abre el mes precisamente en este signo de fuego hasta que el día 23 haga su entrada anual en otro de tierra, Virgo, regido por Mercurio. Sin embargo, las principales tradiciones y fiestas populares asociadas a agosto suelen derivar de antiguos cultos relacionados con el Sol, la Luna, y tienen lugar durante la primera mitad del mes.

Las Cabañuelas: La gente del campo solía observar hasta hace poco y durante días concretos de este mes los distintos fenómenos atmosféricos, así como la hora y condiciones en que la Luna u otros astros asomaban en el horizonte, y los relacionaban con cada mes del año de forma que, el 1 de agosto correspondía a enero, el 2 a febrero, y así sucesivamente hasta llegar al día 12 y a diciembre. Existen diferentes métodos para esta predicción según las costumbres de cada zona geográfica pero, en todo caso, es una práctica conocida popularmente como Cabañuelas y servía para pronosticar cómo sería el nuevo año. Quizá algunas personas mayores del mundo rural usen aún este viejo método para saber si los próximos doce meses serán más o menos lluviosos, secos, templados o desapacibles. 

Fiestas celtas, paganas y cristianas: Los celtas celebraban entre los días 2 y 7 de este mes la fiesta de Lugh, uno de los nombres de su dios que, aun habiendo mermado ya su poder, bendecía los rebaños en una ceremonia en la que se pasaba el ganado por unas ascuas dispuestas para la ocasión. Además adoraban a su diosa en agosto, costumbre de la que quizá derivan las muy populares fiestas de la Virgen de las Nieves y la Paloma, celebrada esta última en todos los pueblos de España el día 15 del mes. En la antigua Grecia y Roma se celebraba también a mediados de agosto el culto a Hécate, Artemisa o Diana, diosa de la Luna, para evitar que la Señora del Cielo enviara esas grandes tormentas veraniegas que, acompañadas a veces de rayos y granizo, malogran las cosechas. Y dado que la Luna toma diversas formas según sea su fase y posición respecto del Sol y la Tierra, tampoco es extraño que los nombres bajo los que el cristianismo honra a María sean múltiples. Si tomamos tan sólo las advocaciones de la Virgen del 15 de agosto veremos que son tantas, según se la honre en uno u otro lugar, como la de la Ascensión, Begoña, Luz, Alba, Paloma… 

Las Lágrimas de San Lorenzo: Estos fenómenos celestes pueden empezar a observarse en el Hemisferio Norte ya desde mediados de julio y aún hasta finales de agosto, pero la mejor fase del año para ver las Perseidas, llamadas también Lágrimas de San Lorenzo por formarse sobre el 10 de agosto, fiesta del santo, es ahora. Esta lluvia de estrellas fugaces o meteoros que en realidad son diminutos fragmentos de polvo que provienen de la cola de un cometa y entran en combustión al llegar a la atmósfera, alcanzan su mayor intensidad durante de las noches del 11, 12 y 13 de este mes. Parecen irradiar desde Perseo, constelación que debe su nombre al hijo de Zeus que, enamorado de la ninfa Dánae, se metamorfoseó precisamente en una lluvia dorada para poder entrar secretamente en el lecho de su amada y engendrar a Perseo. En la tradición católica, se conocen como Lágrimas de San Lorenzo por asociarlas con el llanto del santo al ser quemado en la hoguera. Es curioso también que, como dice aquella canción española, al Sol se le llame Lorenzo, y que tal vez sea porque el calor que emana el astro rey en los días cercanos a la fiesta del santo se suma al ya acumulado en la corteza terrestre desde que tuvo lugar el solsticio de verano. 

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