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Astrología
Del Mundo del esoterismo

ORIGEN DEL “FATÍDICO” TRECE Y DE LOS “NEFASTOS” MARTES Y VIERNES 13

El número trece ha sido considerado siempre de mal augurio por gentes de diferentes culturas y creencias. Según una curiosa leyenda escandinava, Loki, el espíritu de la maldad, acudió a una cena que celebraban doce dioses en el Valhalla  siendo así el decimotercero asistente, lo que enlaza significativamente con lo que narran los Evangelios acerca de la Última Cena en la que, como sabemos, hubo trece invitados y Jesucristo fue fatalmente traicionado por Judas, uno de sus doce apóstoles. El Apocalipsis de San Juan se refiere también a la Bestia y al Anticristo en su capítulo trece mientras que la Cábala judía, por su parte, hace mención igualmente a trece potencias malignas. Por otro lado, la letra mem, que es la número trece del alfabeto arameo, está asociada en el Tarot al esquelético y tétrico personaje del Arcano Sin Nombre, y el simbolismo de esa letra se vincula a la mujer pues, en realidad, el verdadero origen “negativo” del trece hay que buscarlo precisamente en su naturaleza femenina, lunar y “oscura”, llena de connotaciones peyorativas en el mundo solar y patriarcal en el que vivimos desde hace ya demasiado tiempo y que divide el año en doce meses, aunque si se basara para ello en la Luna, el año tendría trece meses  en lugar de doce. 

Al igual que ese número, la Luna, desde que el patriarcado sucedió y abolió al matriarcado, comenzó a tener mala fama. En los cuentos de hadas, por ejemplo, cuando el niño y la niña se pierden en el bosque y ven una luz brillando a lo lejos que generalmente proviene de la casa de la bruja, ¿no es el resplandor de la misma Luna, “engañosa y conspiradora”, lo que quizá están contemplando? Recordemos en todo caso que el bosque es el reino de diosas lunares como Artemisa o Diana y la guarida de bestias salvajes u otros engendros, y que resulta difícil salir de su umbría (o del laberinto de lo oculto y desconocido) hasta que no llega la luz de la mañana. Pero tampoco olvidemos que, mientras el Sol duerme, la luz de la Luna nos libra de perdernos en la oscuridad de la noche. Y pensemos además que, al fin y al cabo, la hora trece no es más que la una, esto es, el final de la mañana y el inicio de la tarde pues en el reloj ya transcurrió la mitad del día. Lo mismo pasaría con el mes trece, que marcaría un nuevo enero, un nuevo año, un nuevo ciclo… Por otro lado, según unas operaciones aritméticas llamadas “adición y reducción teosóficas”, si sumamos los 13 primeros números obtenemos la cifra 91, y 9+1=10 y 1+0=1. Así, de ese modo, el 13 regresa al 1 en forma de un nuevo número uno que expresa el comienzo de otra cosa tras haberse completado el ciclo del doce y el final de lo que acaba para que nazca algo distinto. Este es también el mensaje del Arcano Sin Nombre del Tarot que, no obstante, tanto nos asusta cuando sale en una consulta porque siempre, aunque sean para bien, tememos los cambios.

Aun así, hay dos días de la semana que tradicionalmente y de manera supersticiosa se consideran nefastos si caen en trece. El primero es el martes cuyo nombre deriva de Marte, el dios romano de los conflictos y la guerra, lo que ya de por sí es poco afable, pero más aún si además resulta ser un martes 13. El otro es el viernes, que era el día de la bella y grata diosa romana del amor, Venus, pero si cae en 13 se cree también funesto. Y es que precisamente fue un viernes 13, el de octubre de 1307, cuando un gran grupo de Caballeros Templarios, bajo las órdenes del Rey Felipe IV de Francia, fue capturado y llevado a la Santa Inquisición para ser juzgados por diversos crímenes. Esa misma noche se les arrestó simultáneamente en toda Europa con la venia del Papa Clemente V, a quien muchos culpan de no haber llevado a cabo un proceso justo. No se sabe si la decisión del rey francés se debió a una cuestión religiosa a causa de los rumores tejidos en torno a esta orden (de la que se decía que custodiaba secretos de la Iglesia como el Santo Grial) o por asuntos económicos, pues los Templarios poseían una gran fortuna y eran los principales prestamistas y acreedores en muchas regiones de Europa y, especialmente, en Francia. Es más, se dice que el propio Felipe IV, tenía una gran deuda con ellos y que por eso decidió capturarlos y acusarlos ante el Vaticano por diversos cargos, entre ellos, el de herejía, sodomía, y por orinar y escupir en la cruz. En cualquier caso, los Templarios fueron acusados de hacer sacrilegios y celebraciones paganas, por lo que se les condenó a la hoguera y asesinó en una matanza colectiva. Sin embargo, muchos caballeros pudieron huir y salvarse llevando consigo secretos que han dado margen a muchas especulaciones, entre otras, a la creación de sociedades secretas como la de los Masones o los Rosacruces. Hay quien cree, incluso, que fueron los autores del Tarot al recopilar las distintas creencias cristianas y paganas que recoge esa baraja. Una muestra clara de la trascendencia de esta orden es, sin lugar a dudas, la triste sensación que dejó en gran parte de Europa la fecha de la captura de sus caballeros que propició luego su sentencia y eliminación haciendo así que, todo viernes 13, sea algo más que la fecha de un determinado evento histórico y pase a ser un símbolo de terror y mala suerte... 

Por

 

1  El Valhalla (“salón de los caídos”) era un inmenso y solemne recinto sito en Asgard, la morada de los dioses nórdicos. Los fallecidos en combate que eran elegidos por Odín viajaban al Valhalla guiados por las Valquirias, deidades menores femeninas que conducían allí a los guerreros más heroicos tras su muerte en la batalla. Loki se coló  allí sin haber sido invitado a un banquete donde fueron doce dioses, y a causa de su vil intervención halló la muerte Balder, el favorito de los dioses e hijo de Odín, dios supremo de la mitología nórdica. 
2  Recordemos que si multiplicamos por trece los veintiocho días que tiene un mes lunar obtenemos la cifra de 364, bastante más próxima a la totalidad de los días que forman el año terrestre que la de los meses solares (12x30=360).

 

 

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