El Zodiaco Chino puede considerarse como un espejo que refleja la relación de las energías cósmicas con cada persona. La energía particular de cada sujeto se encuentra representada por uno de los doce animales del horóscopo chino y su lugar en el Zodiaco se encuentra determinado por su fecha de nacimiento. Estas energías toman cuerpo según nuestro comportamiento y nuestra percepción del mundo. Son fundamento de algunos de los aspectos más relevantes de nuestra personalidad. Incluyen cualidades como la persistencia, la sensibilidad y la capacidad de adaptación.
Actualmente es sencillo obtener un opúsculo sobre los animales que nos proporcione de manera breve datos sobre nuestra idiosincrasia, aconsejándonos qué sujeto, de acuerdo con el animal que los defina, son los idóneos para convertirse en nuestra pareja, o de quien hemos de protegernos, o prediciendo la suerte que vamos a tener durante el año en curso. Pero, para captar correctamente el sentido de los animales, tenemos que considerarlos como símbolos espirituales que conforman cualidades afines a nuestra personalidad. Estas cualidades no resultan siempre manifiestas en la vida diaria, pero siempre están allí, actuando en forma de fuerzas secretas.